EXCOMUNIÓN O MALDICIONES QUE EL CATOLICISMO ROMANO PRONUNCIA CONTRA LOS QUE DECLARA HEREJES.


Lo trascrito más abajo fue copiado del Periódico EL JESUITA BLANCO Num. 9, siendo editado en Barcelona (España) el 1º de Junio de 1898.

Encabezamiento del citado periódico:

Año I

Barcelona 1º. Junio de 1898

Num. 9

INMUTABLE

AMOR

PAZ

CARIDAD

BONDAD

MISERICORDIA

JUSTICIA

SIN VELO
EL JESUITA BLANCO, FILOSÓFICO, NATURAL, DEFENSOR
DEL DEÍSMO Y CRISTIANISMO VERDAD

Número 10 cénts.

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EXCOMUNIÓN O MALDICIONES

ANATEMA POR EL PAPA
Copiado de Carlos Jamark

El Excmo. Sr. Cardenal Belarmino nos prueba en sus ejemplos los efectos formidables que tiene una excomunión mayor ipso facto incurrenda; es en efecto, horrible, causa horror y basta su simple lectura y consideración para erizar los cabellos.

En el salmo 108 que suele decirse en voz funesta en el día del Anatema, hay una compilación y agregado de fatales desventuras, que cargan sobre los infelices excomulgados y entre otras cosas dice el Profeta que a la mano derecha tenga el excomulgado el demonio. Cuando sea juzgado, salga condenado y su oración como hecha en pecado mortal; sus días sean pocos y sus conveniencias queden para otros más dignos; sus hijos, si los tiene, queden huérfanos y mujer viuda y desamparada; sus hijos sean trasferidos, llevados de una tierra a otra y anden mendigando, y sean echados de sus propias habitaciones; sus acreedores se lleven toda su hacienda y los ajenos destruyan y devoren el trabajo de sus manos; no tenga quien le ayude ni le ampare al infeliz excomulgado, ni halle quien tenga misericordia de sus hijos pupilos; sus hijos infelices vivan solo para caer y acabarse con brevedad, y en una generación se borre el nombre del maldito excomulgado; la maldad de su padre se vuelva a poner en la presencia de Dios, y el pecado de su madre no se ponga en olvido; el horroroso excomulgado amó la maldad, y ésta vendrá sobre él, y pues no quiso la bendición, ésta se pondrá lejos de su presencia; va vestido el excomulgado de la maldición de Dios, y así, nada se ve en él que no sea maldito; y la maldición entra como el agua a su interior, y como el aceite penetrante se le pone dentro de los huesos; se hace oprobio de todos los buenos cristianos, los cuales le miran compasivos, pero huyen de su conversación para no mancharse con ella.

En el edicto público del Santo Tribunal de fe se dice a los inobedientes excomulgados sean malditos en poblado y en el campo y en cualquier parte donde estuvieren, y las casas donde morasen; sean malditos los frutos de sus tierras, y los animales y ganados que poseen se les mueran. Envíeles Dios hambre, pestilencia y mortandad, sean perseguidos de aire corrupto y de sus enemigos y sean aborrecidos de todos, y reprendidos en sus malas obras; sobre los campos de sus vecinos envíe Dios lluvia y fertilidad y los suyos queden secos y sin fruto; pierdan el seso y el juicio y cieguen sus ojos de tal manera que la luz se les haga tinieblas, y estén siempre en ellas; sus mujeres sean viudas y sus hijos huérfanos, y anden de puerta en puerta pidiendo limosna y no se la dé nadie; quieran comer y no tengan, que sus días sean pocos y malos, y sus bienes y haciendas, dignidades, beneficios y oficios pasen a los extraños; maldita sea la tierra que pisan, la cama en que durmieren, las vestiduras que vistiesen y las bestias en que anduvieren; el pan, carne y pescado que comieren y el agua o vino que bebieren, malditos sean con Lucifer y Judas y con todos los diablos del infierno, los cuales sean sus señores y estén en su compañía; y cuando fueren a juicio, salgan condenados, vengan sobre ellos todas las plagas de Egipto y la maldición de Sodoma y Gomorra, y ardan en el infierno como ellos ardieron; trágueselos la tierra y desciendan al infierno como Satán y Aviron donde permanezcan en compañía del perverso Judas y de los otros condenados para siempre jamás, si no reconocen su pecado y enmendaran su vida.

(5º. Diccionario del Abate Bergier).

Hé aquí ahora la fórmula precisa de una excomunión cual se ha sabido fulminar desde el Vaticano:

<<Por autoridad de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo y de los santos cánones y de la santa e inmaculada Virgen María, madre de Dios y de todas las virtudes celestes, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, querubines, serafines y de todos los santos Patriarcas, Profetas y Evangelistas, y de los Santos inocentes que en presencia del Cordero Divino, son los únicos dignos de cantar un himno nuevo, y asimístico; por autoridad de los santos mártires y de los santos confesores y de las santas y de todos los santos juntos con los demás elegidos del Señor.
Excomulgamos y anatematizamos a ese malhechor que se hace llamar (aquí el nombre de la persona excomulgada) y le arrojamos del seno de la santa Iglesia de Dios>>.

¡Que Dios Padre que ha criado al hombre lo maldiga!

¡Que el hijo de Dios que ha sufrido por el hombre le maldiga!

¡Que el Espíritu Santo que nos regenera por el bautismo le maldiga!

¡Que la Santa Cruz, a la cual envió Cristo para nuestra salvación y triunfo de sus enemigos le maldigan!

¡Que la santa Virgen María madre de Dios le maldiga!

¡Que San Miguel el abogado de los santos le maldiga!

¡Que todos los Ángeles y Arcángeles, principados y dominaciones, y todas las milicias celestiales le maldigan!

¡Que la gloriosa falange de los Patriarcas y Profetas le maldigan!

¡Que San Juan precursor, que ha bautizado a Cristo, que San Pedro, San Pablo y San Andrés, que todos los Apóstoles juntos así como los demás discípulos de Cristo y los cuatro Evangelistas, cuyas predicaciones han convertido en universo, le maldigan!

¡Que la Santa y maravillosa corte de mártires y confesores que por sus buenas obras han encontrado gracia ante Dios, le maldigan!

¡Que los coros sagrados de las vírgenes, que por gloria de Jesucristo han despreciado las vanidades de este mundo, le maldigan!

¡Que todos los Santos desde el principio del mundo hasta el fin de los siglos serán amados por Dios le maldigan!

¡Que el cielo y la tierra y todas las cosas Santas que hicieren le maldigan!

¡Que sea maldito donde quiera que vaya, en su casa, en el campo, en la carretera, en los pequeños senderos, en el bosque, en el agua, y hasta en la Iglesia si en ella entrare!

¡Que sea maldito durante su vida y en la hora de la muerte!

¡Que sea maldito en cada una de sus acciones, cuando comiese o bebiese, cuando tendrá hambre o sed, cuando ayunara, cuando durmiera, cuando anduviera o estuviera parado, cuando se sentara o se acostara, cuando trabajara o descansara, cuando satisfaga sus necesidades naturales, cuando se abandonara a la voluptuosidad y cuando perdiera su sangre a consecuencia de alguna herida!

¡Que sea maldito en sus cabellos y en su cerebro!

¡Que sea maldito en su cráneo, en sus mejillas, en su frente, en sus orejas, en sus ojos, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus labios, en su cuello, en sus espaldas, en su carne, en sus brazos, en sus manos, en sus dedos, en su pecho, en su corazón, en su estómago, en sus entrañas, en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus partes genitales, en sus rodillas, en sus pies, en sus pulgares y en sus uñas!

¡Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de sus miembros!

¡Que de lo alto de su cabeza a las plantas de los pies se consuma todo su cuerpo!

¡Que Cristo Hijo de Dios vivo, le maldiga con todo su poder y toda su Magnitud!......


Basta, basta ya de sapos y culebras por esa boca, fanático maldiciente; supersticioso católico.

¿Quedáis satisfechos, hombres que al Cristo queréis imitar? ¿Fueron tales sus dichos ni hechos? No; el Evangelio enseña que dijo: <<Amad a vuestros enemigos, pues si sólo amáis a vuestros amigos ya quedáis pagados con su amistad>>.

Lo arriba trascrito fue comentado en nuestra respuesta dada al católico, donde defendemos que:
El celibato forzoso, la idolatría y el perdón de los pecados, son contrarios a la doctrina del Cristo


Buzón para sugerencias y preguntas: mmrgranollers@yahoo.es

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